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Curando heridas ((priv. Nerine y Tomas))

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Curando heridas ((priv. Nerine y Tomas))

Mensaje por Nerine el Jue Nov 03, 2011 6:55 pm

Nerine se sentó en una silla al lado de la cama de Tomas, pálida y respirando entrecortadamente, y miró al muchacho, aturdida, preguntándose qué le habría ocurrido para terminar así, cubierto de vendas, blanco como un muerto, y con aquella expresión de profundo dolor expandida por su rostro aun con los ojos cerrados. Jarpër había ido a su habitación hacía un rato, rompiendo su habitual norma de no salir nunca solo de la enfermería, para avisarla del estado en el que Tomas había llegado a la enfermería, pero no había tenido tiempo de explicarle mucho más al respecto porque la niña había arrancado a correr hacia allí.
Podía ser que hubieran roto, podía ser verdad que Nerine le había roto el corazón a propósito y se lo hubiera pisoteado para asegurarse de que no volvía a querer saber nada de ella, pero... Pero eso no significaba, que ninguna manera, que ella no quisiera saber nada de él, ni que no se preocupase por su bienestar, ni que no se sintiera angustiada al verle allí tumbado, herido y pequeño.

- Tomas...- murmuró, preocupada, estirando la mano hacia él para acariciársela levemente. Si era verdad lo que Jarpër le había dicho antes de que ella arrancara a correr... Si era cierto el motivo por el que Tomas estaba allí, entonces... - Tomas, despierta... - sollozó suavecito -. Por favor...
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Nerine

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Re: Curando heridas ((priv. Nerine y Tomas))

Mensaje por Tomas el Vie Nov 04, 2011 12:39 am

Tomas necesitó unos minutos más para ser ligeramente consciente de lo que estaba pasando.
No se acordaba de nada. No sabía por qué le dolía todo el cuerpo tal y como si algo enorme le hubiera pasado por encima, ni donde estaba; ni siquiera alcanzaba a reconocer esa voz que de golpe se escuchaba, lejana a él, acercándose cada vez más.
Sin embargo, cuando verdaderamente terminó de recuperar el sentido fue al notar que esa persona que hablaba, tan lejos, con una voz tan pausada y floja... le había cogido la mano.
Reaccionó y consiguió hacer que sus dedos temblequeasen ligeramente, mientras dejaba escapar algo parecido a un gruñido, que en realidad se representó como un suspiro agotado, sin más. No le venía ninguna escena de lo que le había ocurrido a la cabeza... ninguna... era como si estuviesen camufladas tras un muro de piedra, entre sus propios recuerdos.
Fue por ello por lo que el muchacho tampoco se molestó en ahondar más en eso. Alguien le estaba cogiendo la mano. Su tacto era cálido, le gustó. Hacía días que nadie le cogía la mano.

Parpadeó casi sin fuerza y sus ojos se entreabrieron, un poquito. Tenía la mirada emborronada (¿por las lágrimas?) y por mucho que parpadeó no logró aclararsela. No veía a quien tenía al lado ni la reconoció por la voz.
Pero por algún extraño motivo, se sintió enganchado a ese tacto tembloroso y calentito, y antes de saber quien era o de recordar lo sucedido, se encontró demasiado adormecido como para querer apartarlo de él.

Y con los ojos entreabiertos, apretó más fuerte la mano y volvió a suspirar.
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Re: Curando heridas ((priv. Nerine y Tomas))

Mensaje por Nerine el Vie Nov 04, 2011 4:10 pm

Después de soltar un jadeo apagado cuando Tomas le apretó un poco más fuerte la mano que ella acababa de sujetarle, Nerine dio una especie de brindo en la silla y se echó casi sobre la cama, examinando más de cerca al muchacho y sin soltarle la mano en ningún momento.

- Tomas… - susurró de nuevo, al mismo tiempo que él suspiraba, aparentemente agotado, deshecho.
Con la mano temblorosa (la mano libre, la que no estaba sujetando la de Tomas), acarició levemente su frente, apartando con cuidado los cabellos que se le habían quedado pegados allí, y trató de sonreírle aunque no tenía muy claro si él podía verla o no. El corazón le latió lentamente, angustiado, y le acarició una vez más cuando él soltó un gimoteo apagado.
- Tranquilo, tranquilo… No pasa nada, está todo bien – le dijo, aunque evidentemente era todo mentira -. Estoy aquí, contigo…

No estaba todo bien, de hecho, nada estaba bien.


Nerine estaba allí pero, aparentemente, no debería estarlo, porque lo que ella se había propuesto había sido olvidarse de Tomas de una vez por todas aunque ahora se daba cuenta de que jamás lo podría hacer.

Tomas estaba allí también pero, definitivamente, no debería estarlo, porque la persona que le había hecho eso se suponía que era su mejor amigo, y la persona que debía cuidarle ahora que ella le había hecho daño, y no al revés.

Y Kyle no estaba allí, evidentemente, y Nerine se angustió un poco más porque no entendía nada y aquello no podía estar pasando de verdad. Era demasiado raro y demasiado confuso. Y, oh, claro, si Kyle hubiera estado allí en ese instante, seguramente Nerine le habría soltado una patada allí dónde más pudiera dolerle y se habría quedado tan ancha.


Mientras seguía acariciándole con cuidado y susurrándole palabras vacías en voz baja, Nerine se preguntó qué debería hacer.
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Re: Curando heridas ((priv. Nerine y Tomas))

Mensaje por Tomas el Sáb Nov 05, 2011 1:43 am

Las cosas estaban mal. Quizá se lo decía su instinto, o quizá lo supo por el mero echo de que estaba tumbado en una cama que no era la suya (como percibió en cuanto pudo percibir algo)
Su mente todavía mantenía unos recuerdos encerrados bajo llave, unos recuerdos que se revolvían y le hacían daño en cuanto se escuchaba esa vocecilla (que antes estaba lejana, pero ya no tanto, y que cada vez se acercaba más). Empezaba a percibir unos pinchazos atenuados por el adormecimiento sobre su brazo, y en el estómago tenía hecho un nudo que casi subía hasta sus pulmones y no le dejaba respirar.
Sin embargo, a pesar de que su cuerpo despertaba y a pesar de que el dolor martilleaba por cada célula de su piel, Tomas notó que sólo esa voz le estaba haciendo sentir algo.
Y que sólo esa voz logró hacerlo despertar cuando pronunció tres simples palabras, después de otras muchas a las que no pudo obedecer.
- Estoy aquí, contigo…

Las cosas estaban mal.
Ella no podía estar con él, porque ella se había ido. No se acordaba de cómo había sido ni de por qué lo había hecho, pero Nerine había dejado de formar parte de él hacía ya unos días, y por mucho que él la echaba de menos, algo (algo que no recordaba, o algo que simplemente no tenía sentido) los había mantenido alejados... y distantes. Como si todo lo que habían pasado juntos no hubiera servido de nada.
Como si ya no se quisieran ni fueran importantes el uno para el otro.

Notó un pinchazo de dolor sobre el pecho, que por un momento lo dejó sin poder respirar. Una punzada dolorosa que nada tenía que ver con el dolor físico que lo tenía tirado en esa cama.
Con suprema lentitud, ladeó la cabeza hacia el lado contrario del que la voz se escuchaba y separó la mano, dotándola de un ligero temblequeo. Muy, muy despacio, como si no quisiera soltarla.
Como si necesitase mantenerla sujeta a toda costa, por esos otros recuerdos que todavía no se habían liberado en su mente y ya le estaban doliendo.
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Re: Curando heridas ((priv. Nerine y Tomas))

Mensaje por Nerine el Sáb Nov 05, 2011 6:00 pm

Tomas le dio la espalda y soltó su mano, consciente a medias, como si el solo contacto de esta con la suya lo estuviera abrasando, y Nerine no tuvo corazón, ni fuerzas, ni ganas de resistirse, y lo dejó escapar, bajando la cabeza y tomando asiento de nuevo sobre la silla. La arrastró un poco de todos modos hasta la cama, y apoyó ambas manos sobre el colchón, alisando las sábanas, sin dejar de murmurar palabras en voz baja para sentirse, de algún modo, un poco mejor consigo misma.
"No me eches", pensó con todas sus fuerzas, notando que tenía las lágrimas a punto de aparecer. "No me obligues a irme, por favor... Quiero quedarme contigo"

Apoyó la frente sobre la cama también y cerró los ojos, cansada de pensar tanto sin llegar a ninguna conclusión, de luchar contra algo que quería evitar pero no podía...
Ella era una mala persona, una muy mala persona que le había hecho daño a Tomas a propósito, que lo había dejado y pisoteado para que se olvidara de ella, pero... Pero, por más mala persona que ella fuera, Nerine había confiado en Kyle. Había confiado en él en cuerpo y alma, más que en nadie, más que nada, porque Kyle había cuidado de ella cuando se había quedado sola y perdida, igual que debería haber cuidado de Tomas.
Y ahora pasaba aquello, y Nerine no lo entendía.

Acurrucándose un poquito más sobre el huequito junto a la cama de Tomas, volvió a preguntarse qué debería hacer. Porque, desde luego, no podía dejar las cosas así.
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Re: Curando heridas ((priv. Nerine y Tomas))

Mensaje por Tomas el Sáb Nov 05, 2011 9:21 pm

Tomas estaba oyendo las palabras que Nerine murmuraba por lo bajo, y sintiendo como sus manos recorrían inquietas las sabanas de la cama para mantenerlas ocupadas, y siendo consciente de que no se iría así como así sólo por haberle soltado la mano o haber mirado hacia otro lado. Pero el pecho le dolía como si un peso anclado en él le impidiese respirar, y no tenía fuerza para interpretar lo que decía o por qué no se iba sin más.
Mientras parpadeaba despacio, cada vez de manera más firme, sus ojos distinguieron que estaban en la enfermería, algo que no era muy complicado de adivinar, pero algo que todavía lo tenía mareado y aturdido al mismo tiempo. Necesitaba saber qué hacía allí. Porque ese recuerdo prohibido no salía de su cabeza y, aun así, no le dejaba respirar.
Giró de nuevo la cabeza y, tras cerciorarse de que Nerine había cerrado los ojos, la miró. Su expresión entristecida y apenada por unos momentos volvió a dejarlo sin aire, y supo que, aunque perfectamente podía estar angustiada por verlo así (no sabía por qué; al fin y al cabo hacía mucho que no se hablaban, ¿no?), pasaba algo más allí. Sacó fuerzas para dejar la mirada otra vez en el frente (porque mirarla también le dolía. Mirarla y no poder acariciarle el pelo como hacía siempre, o abrazarla, y darle un beso, y asegurarle que estaba bien). Necesitaba atreverse a abrir la boca y preguntarle por lo que había pasado... por lo que...

Su propia mente se quedó parada en cuanto un chorro de aire atravesó su garganta, y se llevó la mano que antes mantenía cogida con Nerine al estómago, acariciando la leve cicatriz que ya tenía allí... y despues subiendo hasta acariciar otra herida más reciente. Una herida que, al recordar como se había hecho, le produjo más dolor. Se acordó de sus ojos mientras lo atravesaba con la espada, y un escalofrío lo recorrió entero.
Se acordó de sus ojos cuando le había cogido el brazo y lo había retorcido hasta rompérselo, y otro escalofrío lo hizo casi temblequear, con la mirada perdida, con el único brazo que podía mover rodeando su cuerpo como si aquello fuera a dotarlo de la más minima proteccion.
Notó que el pecho le daba otro pinchazo, más agudo y profundo, como si ya no pudiese percibir más dolor.

Se habían ido... los dos, se habían ido... Nerine estaba allí, pero... era como si no estuviese realmente, y Kyle... Kyle había querido matarlo... había estado a punto de matarlo.
Apretó más fuerte la mano que se apoyaba en el estómago para subirla después, como queriendo ayudarse de ella para poder quedar de lado, para darle la espalda... a ella. No lo soportaba... simplemente, no lo pudo soportar. Se habían ido los dos al mismo tiempo, ¿por qué? ¿Había hecho algo mal...? ¿Quién iba a ser el siguiente...?
Sin darse cuenta, su brazo bueno se movió solo hasta cubrirle la cara y su cuerpo se encogió, solo.
Se tragó un gemido por la fuerza y empezó a llorar.
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Re: Curando heridas ((priv. Nerine y Tomas))

Mensaje por Nerine el Lun Nov 07, 2011 6:46 pm

Cuando Tomas, dándole la espalda del todo y cubriéndose la cara con el brazo, se puso a sollozar con suavidad, Nerine sintió que algo se le resquebrajaba por dentro. Volvió a sentirse como cuando empezaba a estar enamorada de él y de L a la vez, con el corazón partido en dos pero mucho peor que entonces, porque en ese momento le hacía daño a Tomas pero por otro lado también lo hacía feliz, y porque en ese momento su corazón estaba partido solo en dos y no en mil pedazos.
La mano le tembló un poco cuando la levantó para acariciarle la cabeza, pero a pocos centímetros de su pelo, justo a un suspiro de poder volver a tocarle, se dio cuenta de que aquello no era lo que Tomas necesitaba y paró.
Porque ella no era lo que Tomas necesitaba en ese instante.

Nerine sollozó flojito, muy flojito, porque el dolor del muchacho le atravesó el pecho y se vio en la necesidad de expresar de algún modo aquello que sentía en ese instante.
Alisando las sábanas una vez más, la niña se levantó y murmuró un “lo siento” igual de flojito que su sollozo de antes, y dio un paso hacia atrás porque no quería alejarse en realidad. Su mente se estremeció a la vez que el resto de su cuerpo y volvió a pensar en Kyle, y sus pensamientos habituales dirigidos hacia él se tiñeron de una espesa capa de rencor por lo que le había hecho a Tomas.

Lo siento”, volvió a murmurar mientras se alejaba.
O tal vez no dijo nada. La verdad, no lo tenía nada claro.
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Re: Curando heridas ((priv. Nerine y Tomas))

Mensaje por Tomas el Mar Nov 08, 2011 1:56 am

Tomas sintió como, estúpidamente, después de eso se encontraba mejor.
Ya no sentía esa presión en el pecho que parecía que fuese a ahogarlo, ni esa multitud de pensamientos y remordimientos en la cabeza, picoteando en sus heridas y revolviéndole el estómago. No podía decir que por llorar hubiese solucionado algo, ni hubiera pensado alguna vez en su vida que lo solucionaba, pero... era lo único que su cuerpo le pedía hacer, y lo había hecho. Porque era lo único que podía hacer.
Al acabar, tenía la respiración algo cortada y un temblequeo involuntario se había apoderado de su cuerpo. Había terminado por subir los dos brazos hasta su cara, uno para cubrirla (el que estaba bien, el que podía mover y el que no le dolía) y el otro para agarrar un poco las sabanas con la mano, como buenamente podía. Se hacía daño, pero le daba igual. Poco a poco el dolor se hizo manso, como algo que molestaba pero no agobiaba, no lo ahogaba. Y a Tomas en cualquier caso, lo alivió.

En algún momento, cuando su respiración ya casi había regresado a la normalidad y solo se escuchaba alguna que otra inspiración brusca... creyó escuchar a Nerine pronunciando un flojo "Lo siento" El muchacho se olvidó por un momento de todo lo que martilleaba en su pecho, y en su corazón, porque ya lo había echado (casi) todo fuera, y se centró en oirla, en escuchar sus gestos y sus movimientos (ya que por nada del mundo se giraria a mirarla. Por nada. Aunque lo hubiese escuchado llorar, no quería que lo viera con el rostro empapado en lágrimas)
Kyle le había dicho que iba a atacar a Nerine. Tomas no recordaba todo lo que le había soltado, todas las palabras que le había escupido a la cara, porque la mente se le había acabado bloqueando, pero... esa parte la recordaba a la perfección. Por el miedo que había sentido, por el pánico que se había apoderado de él al pensar que a Nerine podría ocurrirle algo mientras él no estuviera... mientras él se hubiera quitado de en medio.
Nerine ya no era suya, y podía ser que no quisiera saber nada más de él (aunque no entendiese por qué estaba alli entonces. Por qué le tocaba el pelo o lo había despertado con esas palabras tan suaves susurradas cerca suyo). Sin embargo, ello no quería decir que no le preocupase.
Que no ardiese en deseos de detenerla en cuanto la escuchó levantarse.

- No vayas.
No supo por qué pronunció esas palabras precisamente, cuando Nerine podía no saber que había peleado con Kyle, sobre los planes de su antiguo amigo, o... directamente, no saber nada. Pero sentía la necesidad de pronuciar aquello, y lo murmuró. Como si le estuviese diciendo que no se marchase. Simplemente porque no estaba seguro de querer que se marchase.
- No te acerques a él -murmuró, otra vez. No sabía ni siquiera si la chica se habría ido ya o no, pero no se paró a pensarlo. Agarró un poco más fuerte la sabana, todavía de lado, todavía con la voz rota... pero sonando seguro - Si lo ves, huye. No se te ocurra acercarte a él.
No supo muy bien por qué necesitaba repetir eso dos veces, pero tenía un mal presentimiento. Y no se quedaría tranquilo hasta que Nerine le quitase cualquier resquicio de ese miedo de su interior.
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Re: Curando heridas ((priv. Nerine y Tomas))

Mensaje por Nerine el Mar Nov 08, 2011 6:06 pm

- No vayas.

Nerine se detuvo antes de alcanzar a abrir la puerta, tensándose, quedándose muy quieta para asegurarse de que lo había escuchado bien y que no se estaba imaginando la voz de Tomas hablando en su dirección. Quizá tan solo deseaba escucharle y por eso se imaginaba que él la advertía sobre lo que no debía hacer, que se preocupaba por ella y por su bienestar aunque no debería hacerlo, que (aunque ella había sido la culpable de que aquello sucediese) todavía se preocupaba por ella.
Contuvo la respiración y dejó la cabeza gacha, y justo cuando estaba a punto de dejarlo estar y abrir la puerta para irse, Tomas volvió a hablar.

- No te acerques a él.

Se dio la vuelta lentamente, en silencio, para asegurarse una vez más que aquello estaba sucediendo de verdad, y se encontró con Tomas dándole todavía la espalda, cubriéndose de ella para no demostrar lo débil que se sentía pero, al fin y al cabo, hablándole a ella.

- Si lo ves, huye. No se te ocurra acercarte a él.

Y entonces, justo después de asimilar que sí, que Tomas le estaba hablando y estaba preocupándose por ella una vez más, Nerine fue consciente de lo que acababa de pedirle y estuvo a punto de sollozar otra vez.
No te acerques a Kyle, era lo que Tomas había querido decirle. No te acerques a Kyle porque él es el que me ha hecho esto, y no quiero que te lo haga a ti.
No te acerques a Kyle o tendré que ir a buscarte.

Sabiendo perfectamente (porque, no podía explicar exactamente cómo ni por qué, pero lo sabía, porque conocía a Tomas casi a la perfección) que, si no le aseguraba que haría lo que le pedía, Tomas no se quedaría tranquilo, Nerine cruzó los dedos por detrás de su espalda y asintió, tragando saliva.
- No iré – murmuró, con voz floja pero suficiente para que él pudiera escucharla -. No iré, te lo prometo. Descansa…

Y, mientras decía aquello, mientras murmuraba aquella mentira con los dedos cruzados y casi rozando el pomo de la puerta, Nerine se sintió un poco peor por engañarle. Pero supo que hacía bien.
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Re: Curando heridas ((priv. Nerine y Tomas))

Mensaje por Tomas el Miér Nov 09, 2011 1:53 am

Nerine tardó tanto tiempo en responder, que durante un buen rato Tomas estuvo convencido de que había salido de la enfermería antes de que él hiciese esa peticion, y se había dedicado a hablarle a la pared. Ahogó un suspiro por lo bajo...
Y entonces la escuchó. Empezó a responder con una voz tenue, pero sonaba segura, y... convincente, si. A Tomas escuchar ese primer "no iré" le bastó para saber que así sería. Confiaba en Nerine. Y confiaba en que no se dejaría atrapar así como así, ni cometería ninguna locura.
Sin embargo, cuando la escuchó finalizando sus palabras... a pesar de que también él asintió con la cabeza, a pesar de que había creído firmemente lo que acababa de decir... a pesar de todo, se olvidó de las lágrimas, y de lo débil que se encontraba, y de su rostro plagado de dolor... y se dio la vuelta.

Quizá solamente fue porque quería mirarla, supuso. Ver esos ojillos dorados que hacía demasiado tiempo que no veía, y ese cabello rubio que caía de una manera tan grácil por detrás de su espalda. Tomas se embobó en ella, porque estaba medio dormido, malherido... y no pensaba con claridad. Parpadeó despacio, con la cabeza medio oculta entre las sábanas pero sin quitarle ojo, y al cabo de un rato un ligero dolor en la herida que tenía en el abdomen lo empezó a desconcentrar, hasta el punto de acabar haciendo que bajase la cabeza.
Cuando desvió la mirada de Nerine, notó otra punzada de dolor, pero en esa ocasión no tenía nada que ver con ninguna herida. Era simplemente de pensar que la chica se marcharía, como se había marchado la primera vez, porque aunque había rehuido de su contacto y racionalmente comprendía que eso era lo mejor... ahora estaba mareado y aturdido y no sabía lo que quería. Sólo lo que sentía.

Se acarició levemente la herida y entornó los ojos. Simplemente, dejó de pensar.
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Re: Curando heridas ((priv. Nerine y Tomas))

Mensaje por Nerine el Vie Nov 11, 2011 4:46 pm

Tomas se giró hacia ella justo después de que Nerine pronunciase aquella pequeña mentira piadosa que tenía como objetivo calmarle y dejarle descansar, y sus ojos se mostraron tan absolutamente confiados ((confiados en ella, en que no le había mentido, en que le obedecería y se mantendría a salvo cuando no tenía la menor intención de hacerlo)) que la niña sintió que se quedaba congelada en el sitio.

Mantuvo los ojos fijos en él como si no pudiera hacer otra cosa que aguantarle la mirada, cuando lo que realmente debería hacer era girarse y marcharse de una vez por todas de allí. Mantuvo los ojos fijos en él y se perdió, una vez más, en aquella mirada verde que tanto había querido y que tanto seguía queriendo aunque intentase negárselo a sí misma una y otra vez. Ahogó un tercer sollozo y apretó los puños, que seguían ocultos detrás de su espalda y sujetaban el pomo de la puerta que no quería abrir, porque se dio cuenta por primera vez de que todo aquello por lo que había estado luchando durante los últimos meses era solo una gran mentira, porque ni ella había dejado de querer a Tomas, ni Tomas ((tal y como mostraba su mirada preocupada, confiada, dolida y cansada clavada en la suya)) había dejado de quererla a ella. Se sintió tonta y estúpida por haber querido negar algo que, de alguna manera, venía determinado en ella y contra lo cual era imposible luchar.


Lo que hizo entonces Nerine, lo hizo completamente sin pensar ((porque sí, porque ella era así y se le daba bien actuar sin pensar. Como a los héroes. Como a los idiotas)). Soltó el pomo de la puerta que parecía estar quemándole las manos y, totalmente conmovida por los ojos de Tomas, volvió a acercarse a él.
El peso de la mentira que acababa de decirle anidó con más fuerza que nunca en sus entrañas y casi le cortó la respiración, pero de todos modos ni se le pasó por la cabeza cambiar de idea y no ir a buscar a Kyle para compensarle a Tomas el daño que le habían hecho los dos. Era, solamente, lo que debía hacer, aunque Tomas no lo entendiera.
Y aquello otro también.

Cuando estuvo de nuevo junto a la camilla, Nerine se dejó caer suavemente a su lado como había hecho aquella otra vez, hacía tantos meses ya, cuando Tomas había vuelto gravemente herido de las ruinas y ella, todavía niña y con el corazón partido en dos, había querido abrazarle para hacerle sentir mejor.
Tomas seguía mirándola, aturdido y claramente confuso, como si no pudiera entender lo que ella estaba haciendo ((aunque la verdad era que ni ella misma lo entendía)), pero de todos modos no dijo nada y Nerine inspiró.

- Te… Te quiero muchísimo, ¿me oyes? – murmuró muy, muy flojito, con la voz quebrada y a punto de llorar -. Y lo siento… Lo siento, muchísimo más…
Estiró entonces la mano y el cuello y, mientras le acariciaba el cabello con suavidad, depositó un beso rápido, fugaz e intencionadamente emotivo sobre sus labios, para demostrarle que lo que le decía era verdad, que era cierto. Muchísimo más cierto que cualquier otra cosa que hubiera podido decirle con anterioridad.

Y después de levantó, con rapidez y sin mirarle ((porque, si lo miraba y veía un atisbo de duda o rencor en él, se sentiría más miserable que nunca. O peor, si veía cosas buenas en él, no podría volverse a marchar y era lo que debía hacer)).
Murmuró un “Volveré en un rato, te lo prometo” y, acariciándose levemente los labios con la yema de los dedos, abrió la puerta definitivamente y se marchó.



((klrfghblkdsfdlghrk!! Ha quedado desprolijo y como cualquier cosa T___T Realmente quería ponerlo mucho más bonito, lo juro… Pero es que no he podido evitarlo…))
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Re: Curando heridas ((priv. Nerine y Tomas))

Mensaje por Tomas el Dom Nov 13, 2011 10:47 pm

(;A; <--todo lo k puede decir)

Tomas había dejado la mirada baja un segundo, después de comprobar que las manos de Nerine colocadas detrás de su espalda rozaban el pomo de la puerta de la enfermería, como si sus miradas deseasen quedarse allí, pero al mismo tiempo ella quisiera marcharse. Quizá sólo tenía que dejarla marchar, al fin y al cabo. Quizá no había nada más que pudiese hacer…
Quizá…
Cuando, al volver a levantar la vista, la encontró frente a él, estuvo a punto de sobresaltarse. Su mirada cambió ligeramente (ni siquiera él mismo supo cómo) y el corazón le palpitó más fuerte, haciendo que el latido rebotase en esa herida abierta que se estaba sujetando hacía un buen rato, pero que sin embargo no dolía. No dolía nada.
No más de lo que podía dolerle todo lo que estaba sucediendo.
Nerine abrió los labios y todo él se estremeció. Quizá todavía la seguía queriendo, de todas formas, y sabía que sería capaz de creer y obedecer cualquier palabra que resbalase de esos labios. Quizá se seguiría embobando en su pelo, en sus ojos dorados, cada vez que la tuviera cerca…
Quizá…
- Te… Te quiero muchísimo, ¿me oyes? Y lo siento… Lo siento, muchísimo más…
El aire se le cortó de golpe, y por un momento lo único que deseó fue corresponderle, decirle, gritarle, que él también… que él la quería, y la querría siempre… que por mucho que quisiera quitársela de la cabeza, no podía… y…
Y, ¿por qué tenía que hacerlo? Lo quería. ¿Acababa de decir que lo quería? Quizá todo aquello sólo eran imaginaciones suyas, fruto de la sangre que había perdido en la pelea, del cansancio que llevaba acumulado, del propio dolor que llevaba acumulado. Quizá Nerine sólo se lo decía para hacerlo sentir mejor porque, joder, otra vez estaba tirado en una cama con el cuerpo lleno de heridas, más blanco que la pared…
O quizá…
Todas sus dudas volvieron a esfumarse cuando ella simplemente lo besó. Como todos los besos que se habían dado antes, cuando todavía salían juntos, y todo era bonito y casi perfecto. Saboreó sus labios, y notó como sus sentimientos volvían a desbordarse y una lágrima le resbalaba por la mejilla. Gimoteó por lo bajo con los ojos cerrados y quiso que ese beso no acabase nunca… nunca…
Pero en un momento dado, Nerine se levantó, susurró algo rápido, y antes de que él pudiera reaccionar siquiera, o simplemente abrir los ojos, se había ido.
Se había ido. Otra vez.
Entreabrió los ojos y parpadeó sin apenas fuerza, cuestionándose si estaría soñando o si eso había sucedido de verdad. Su mano subió para acariciarse los labios, rozando después su mejilla y limpiándose esa lágrima que acababa de resbalar por ella. No lo entendía, no entendía nada. Quizá era que, sencillamente, no existía nada que entender. Quizá ellos se seguían queriendo y se negaban a reconocerlo, y fingían evitarse cuando lo que querían era… que todo volviese a ser como antes.
Quizá…
- Yo también te quiero… - se encontró susurrando, a la nada, con la mirada perdida, con la voz queda y mucho, mucho más quebrada que antes- Yo también…
Ahogó un gemido, y notó como su mundo se volvía a despedazar.
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Tomas

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Re: Curando heridas ((priv. Nerine y Tomas))

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